Empezó con dolores pasados volviendo. Una cicatriz mal curada, en el alma y en la mente, me puso en jaque. Se plantó a los gritos justo en el momento en que podia sanarla. Nuestra mente es astuta y sabia.
Ese inicio tortuoso fue el estímulo para empezar un camino mágico.
Un taller que me enseñó a escuchar mi voz y a salir, como Jonas, de la ballena.
Por primera vez otros leyeron lo que escribo. Una anécdota y 4 libros después todavía me sorprendo. Y no dolió.
Un viaje a Ongamira que inspiró un relato y trepadas a rocas imposibles me enseñaron la regla de oro "andar tan lento como sea posible y tan rápido como sea necesario"
Cierro el año con la sensación de que esto recién empieza. Eso espero. Y así será.
También aprendí este año a abrazar la incertidumbre, es difícil, estoy en proceso.
Gracias al Universo, a Dios, a mi linaje y a mí (Luz, Maruja, Roberto)

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